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1. Descripción general

La esfera de un reloj es el soporte de visualización de la información que este indica. Se fija a una de las caras del movimiento y aparece inmediatamente debajo del cristal de la caja. La esfera cuenta con uno o varios orificios que permiten el paso de los pivotes y de los ejes que soportan las diferentes agujas. En algunos casos, se abren ventanas más grandes en la superficie de la Esfera: las Ventanillas. Una Ventanilla se abre sobre un Indicador (generalmente un Disco). En la superficie del Indicador se imprimen los valores alfanuméricos que se muestran sucesivamente en la Ventanilla.

La Esfera no ocupa necesariamente la totalidad de la superficie del Movimiento y, por lo tanto, no es raro encontrar varias esferas en un mismo reloj. En este caso, cada esfera suele estar dedicada a una indicación específica.

Elemento más visible y más observado de un reloj, la Esfera ofrece un soporte natural a la expresión estética y artística. Si su base suele ser metálica, la esfera puede estar hecha o adornada con toda una serie de Materiales.

La fabricación de las esferas suele ser obra de artesanos o empresas especializadas. Según su fabricación, los materiales utilizados y su complejidad, una esfera puede requerir las competencias de numerosos oficios (micromecánicos, decoradores, fabricantes de esferas, laqueadores, grabadores, esmaltadores, pintores miniaturistas, etc.).

2. Historia

La aparición de la esfera en la historia de la medición del tiempo es muy anterior a la relojería mecánica. Así, el gnomon proyecta su sombra sobre una esfera, al igual que el estilete de un reloj de sol. Las primeras esferas que dividen el día en periodos regulares aparecen ya desde el siglo 4 antes de Cristo.

Los primeros relojes mecánicos se construyen en el siglo 13. Hasta finales del siglo 14, carecen de esfera y de agujas y indican las horas, puntualmente mediante una sonería al paso. Las primeras esferas giran alrededor de su eje e indican la hora al pasar frente a un índice fijo.

Rápidamente, la esfera se vuelve fija y se indica la hora mediante una, luego dos agujas que recorren la graduación circular de la esfera. A lo largo de los siglos, los relojes de pared, y luego los relojes de pulsera, se complejizan y ofrecen cada vez más indicaciones. Las agujas pueden así multiplicarse de forma coaxial o en diferentes puntos de la esfera. Además, la visualización mediante disco y ventanilla se acompaña de agujas desde los orígenes de la relojería mecánica.

La esfera no es un componente indispensable. Los relojes esqueleto, por ejemplo, no tienen. La lectura se realiza entonces mediante índices periféricos al movimiento o, simplemente, mediante la posición de las únicas agujas. Sin embargo, la esfera sigue siendo el modo de visualización preferido de la relojería, aunque las visualizaciones digitales y las pantallas de los relojes electrónicos le hacen cierta competencia desde los años 70 y la llegada del cuarzo.

3. Diferentes tipos de esferas

4. La esfera (entrevista con el Dr. Helmut Crott)

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