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Las grasas son lubricantes indispensables para el buen funcionamiento de un movimiento.

1. Definición y función

Las grasas son lubricantes de consistencia semisólida o pastosa. Se distinguen de los aceites por su viscosidad mucho más elevada, que les confiere una mejor permanencia en su lugar. En relojería, se aplican en los puntos de contacto sometidos a presiones importantes, a movimientos lentos, o en superficies donde un lubricante fluido migraría demasiado rápido. Su función es doble: reducir la fricción entre dos piezas metálicas en contacto, y proteger estas superficies contra el desgaste y la corrosión. A diferencia de los aceites, las grasas no necesitan un depósito para ser retenidas. Se adhieren naturalmente a las superficies y permanecen en su lugar de forma duradera, incluso bajo el efecto de las vibraciones y los golpes inherentes al uso de un reloj.

2. Composición y propiedades

Una Grasa relojera se compone de tres elementos principales: un Aceite base, un espesante y, eventualmente, aditivos. El Aceite base, mineral, sintético o de silicona, asegura el poder lubricante. El espesante — a menudo un jabón metálico o un compuesto orgánico — confiere a la Grasa su consistencia característica. Los aditivos mejoran ciertas propiedades: la resistencia a la presión, la protección contra la corrosión o la estabilidad térmica. La consistencia de una Grasa se mide según la escala NLGI (National Lubricating Grease Institute) y varía de muy blanda (grado 0) a muy dura (grado 6). En relojería, se utilizan principalmente grados de 0 a 2. La tixotropía — propiedad de ciertas grasas de fluidificarse bajo esfuerzo mecánico y luego recuperar su consistencia en reposo — es particularmente apreciada por su capacidad de adaptarse a las solicitaciones del Movimiento.

3. Las grasas naturales (Moebius series 8 200 y 8300)

Moebius es un proveedor de referencia mundial y casi único de lubricantes para la relojería. Su gama de grasas naturales cubre un amplio abanico de aplicaciones.

La serie 8200 agrupa grasas tixotrópicas semilíquidas de base natural, destinadas a fricciones de gran superficie, móviles lentos y rodamientos de bolas. La 8200 es la referencia básica, fusible y polivalente. La 8201 le añade bisulfuro de molibdeno (MoS₂) para reforzar el poder lubricante a alta presión. La 8207 incorpora grafito con este fin. Estas grasas son especialmente adecuadas para zonas sometidas a cargas moderadas y movimientos lentos.

La serie 8300 está destinada a aplicaciones más exigentes en términos de sujeción. La 8300 es una grasa dura, recomendada para los muelles y las funciones del mecanismo de cuerda. La 8301 (con grafito) y la 8302 (con MoS₂) son variantes reforzadas para los contactos Acero-Acero bajo alta presión.

4. Las Grasas de Barrilete (serie 8 200 — Grasas de frenado)

El barrilete es un caso particular: la Grasa juega un papel de frenado controlado entre la pared del tambor y el muelle, regulando el armado del Muelle real. La naturaleza del Material del Barrilete determina la elección del Lubricante.

La 8212 (Glissalube B, roja) es una Grasa blanda que asegura un frenado moderado, particularmente recomendada para las paredes de Barrilete en Aluminio. Su versión sin color, 8212-SC, se utiliza cuando el tono rojo plantearía un problema estético. La 8213, una grasa dura, de color naranja, garantiza un frenado más eficaz y se recomienda para los barrilletes de latón. La 8217 (Glissalube 20) es una grasa de frenado muy blanda, adaptada a todo tipo de barrilete. La grasa sintética 9500, a base de poliol éster, ha sido desarrollada específicamente para la lubricación de los barrilletes modernos, con una excelente estabilidad.

Cabe señalar que los muelles reales modernos son autolubricados y que añadir grasa los deterioraría. Solo las paredes de los tambores de barrilete de los movimientos automáticos requieren dicha lubricación.

5. Las grasas sintéticas (Moebius serie 9 400–9550)

Las grasas sintéticas ofrecen una estabilidad superior a la de las grasas naturales, especialmente en términos de envejecimiento y resistencia a las variaciones de temperatura. Actualmente constituyen la base de la lubricación de los movimientos modernos.

La 9415 es una grasa tixotrópica, blanda y 100 % sintética, especialmente desarrollada para la lubricación del escape. Su excelente poder lubricante y su estabilidad la convierten en la referencia para los contactos entre la paleta y la rueda de escape. La 9501 es una grasa blanda ligeramente tixotrópica, desarrollada para las fricciones acero-acero de la puesta en hora y otras funciones de carga media. La 9504, más versátil, es adecuada para una amplia gama de aplicaciones: mecanismo de cuerda, calendario, fricción de puesta en hora. La 9550 ofrece una gran estabilidad al pisado, incluso a las presiones más altas.

6. Las grasas de silicona (Moebius serie 8 500) y el thixosilano

Las grasas de silicona se distinguen por su inercia química excepcional. Resisten al agua, a los rayos UV y a las agresiones oxidativas, lo que las hace indispensables para las aplicaciones de estanqueidad.

La 8513 es una grasa de silicona dura, utilizada principalmente para la estanqueidad de las coronas, de los pulsadores y de las juntas. La 8516 es la versión blanda, más adecuada para las juntas tóricas que requieren una compresión suave. Ninguna de las dos debe utilizarse para la lubricación mecánica de las piezas del movimiento, so pena de degradar ciertos materiales incompatibles con las siliconas.

El 9600-B (Thixosilane) es un caso particular: este gel fluido tixotrópico a base de silicona se sitúa entre la grasa y el líquido. Se utiliza para las bajas presiones, el montaje o el ensamblaje a presión de piezas frágiles, donde se requiere una textura suave sin riesgo de contaminación por un lubricante demasiado fluido.

7. Elección del lubricante y buenas prácticas

La elección de la grasa adecuada es tan crítica como la técnica de aplicación. Por regla general, la grasa debe aplicarse en cantidad mínima pero suficiente: un exceso atrae el polvo y puede migrar hacia otras partes del componente o del movimiento. Las grasas naturales envejecen más rápidamente que las grasas sintéticas y justifican un mantenimiento del movimiento más frecuente.

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