EL BARRILETE
Fabricación artesanal de un tambor del barrilete
El barrilete es un conjunto de varios componentes, generalmente cuatro: el tambor del barrilete, la tapa del tambor del barrilete, el eje del barrilete y el muelle real.

La función del barrilete consiste en almacenar la energía acumulada durante el armado (manual o automático) del reloj y restituirla gradualmente al movimiento.
Para ensamblar el barrilete, se coloca el muelle destensado en el interior del tambor. El muelle real es una lámina de acero enrollado en espiral capaz de desarrollar una fuerza considerable en relación con su tamaño. Luego se coloca el eje del barrilete en el centro del tambor. La espira interior del muelle real se fija al eje mediante un sistema de gancho (en el eje) y de muesca (muelle real). A continuación, se cierra el conjunto con la tapa que se ajusta al tambor del barrilete. El papel del eje del barrilete es doble. Permite, durante el armado, enrollar el muelle alrededor de su circunferencia (y por lo tanto en el centro del tambor) para armar el muelle y dar al reloj toda su autonomía. Durante el armado del reloj, el mecanismo de cuerda impulsa la rueda de trinquete que está ajustada sobre un cuadrado mecanizado en uno de los extremos del eje. El eje del barrilete también sirve de eje y de pivote al barrilete, que así puede girar libremente. El muelle real está, por lo tanto, sujeto al eje del barrilete mediante un sistema de gancho, y su otro extremo está fijado (mediante un sistema de muesca y brida) a la pared interior del tambor del barrilete, permitiendo así poner el muelle bajo tensión.
La fuerza que ejerce el muelle sobre la pared del tambor una vez armado tiende a hacer girar el conjunto del barrilete alrededor de su eje cuando el muelle intenta destensarse desenrollándose. En el diámetro más grande del tambor se fresa un dentado. Este dentado permite arrastrar el piñón del centro y, a partir de ahí, todo el tren cinemático del movimiento.
Una vez completamente armado (tensado), el muelle alcanza su tensión máxima. Si en ese momento se sigue forzando el mecanismo de cuerda, se provoca inexorablemente la rotura del muelle real. Así, ya desde el siglo 17, encontramos mecanismos de limitación de armado (dedo, cruz de Malta, etc.). Se trata de un sistema que permite bloquear el mecanismo de cuerda justo antes de que el muelle real alcance su tensión máxima.
Desgraciadamente, un sistema de este tipo no es aplicable a los relojes equipados con sistema de cuerda automática. El mecanismo del sistema automático es incapaz de detectar la sobretensión del muelle real ni de dejar de alimentarlo cuando el muelle alcanza su tensión máxima. Para evitar la rotura del muelle real en tal situación, los muelles reales de los relojes automáticos están equipados con una brida deslizante. Esta brida, situada en el extremo exterior del muelle real, se engancha en una muesca de la pared interior del tambor del barrilete. Cuando el muelle supera ligeramente su tensión máxima, la brida, por su construcción y la forma de la muesca del tambor, sale de su muesca y se desliza a lo largo de la pared interior del tambor antes de engancharse en la muesca siguiente (hay varias muescas practicadas en la pared interior del tambor). Una vez que el reloj está completamente armado, los movimientos del portador de un reloj automático mantienen el muelle en tensión máxima. El barrilete distribuye así una energía máxima y constante que garantiza una mejor calidad de regulación.
Para paliar el riesgo de rotura del Muelle real, hoy en día numerosos relojes de armado manual están equipados con un muelle de tipo «automático», que permite un armado sin fin y sin el menor peligro. Este sistema requiere una Brida deslizante. Esta asegura la fijación del muelle a la pared interior del tambor. En cuanto el muelle está en sobretensión, la brida «se desliza» hasta la siguiente muesca de la pared del Barrilete, preservando así el muelle de toda rotura.
Si bien la fabricación del tambor, de su tapa y del Eje del barrilete no presenta grandes dificultades, la producción de los muelles requiere equipos y un saber hacer muy específicos. Su producción está sistemáticamente subcontratada y solo unos pocos fabricantes se reparten este mercado.
La calidad de un Barrilete depende, por tanto, esencialmente de su muelle. Este deberá tener un rendimiento óptimo (la menor pérdida energética posible para una mayor Reserva de marcha) y desarrollar una fuerza lo más constante posible durante todo su desarrollo (precisión de la marcha). Cálculos precisos que integran la naturaleza de su Aleación, sus dimensiones y sus tratamientos térmicos permiten obtener un barrilete eficiente y adaptado.
Con el fin de aumentar la reserva de marcha y/o de obtener una fuerza más constante durante toda la reserva de marcha, se puede multiplicar el número de barriletes. A semejanza de un circuito eléctrico, un montaje en serie de los barriletes permitirá aumentar la reserva de marcha, mientras que su funcionamiento en paralelo distribuirá una energía más constante a lo largo de toda la duración de marcha.
Gracias a la robustez y a las dimensiones generosas de su eje, el barrilete se presta fácilmente a una construcción suspendida. Se entiende por construcción suspendida el hecho de sujetar el barrilete por un solo extremo de su eje a la platina. El uso de un puente de barrilete ya no es necesario, lo que a menudo permite minimizar el grosor del movimiento y mejorar su estética. La evolución reciente de los micro-rodamientos de bolas de cerámica permite obtener, mediante este tipo de construcción, rendimientos totalmente satisfactorios.
El barrilete existe desde los primeros relojes y siempre ha constituido la fuente esencial de energía de los relojes mecánicos. Antes de la invención del mecanismo de cuerda, el armado se realizaba con una llave que se colocaba directamente sobre el eje del barrilete y que permitía accionarlo mediante un cuadrado. En el siglo 18 y en el 19, se encuentran frecuentemente barriletes suspendidos, desprovistos de su habitual puente.
Debido a sus generosas dimensiones, el tambor del barrilete se convierte entonces en un soporte de expresión privilegiado para los decoradores (grabadores, esmaltadores, engastadores, etc.). Con el paso del tiempo, los barriletes y en particular los muelles reales no dejarán de mejorar. Su aleación ganará en prestaciones (elasticidad, constancia del desarrollo, limitación de las fricciones, etc.), su cálculo (buenos dimensionamientos para criterios establecidos) mejorará, así como sus métodos y herramientas de producción.
Los muelles reales siempre han sido producidos por artesanos y luego por compañías especializadas. Hoy en día solo se producen mediante procesos industriales. El artesano de hoy irá, pues, a abastecerse de muelle real de un fabricante especializado. Sin embargo, podrá fácilmente mecanizar los otros tres componentes del barrilete (el eje en acero, el tambor y su tapa generalmente en latón) en un simple torno con el que también podrá proceder al tallado del dentado del tambor así como a la decoración de los tres componentes.
Cualquiera que sea el método de fabricación de los movimiento y de los relojes a los que se destinan, los muelles reales siempre han sido producidos por artesanos y luego por compañías especializadas. Hoy en día solo se producen según procedimientos industriales. El muelle real se fabrica a partir de bandas de material (aleación de acero). Estas bandas de acero primero se someten a numerosas operaciones de laminado y de tratamientos térmicos (recocidos). Estas operaciones permitirán al muelle alcanzar sus dimensiones finales (longitud, altura, espesor) y conferirle sus propiedades mecánicas (elasticidad, flexibilidad, dureza). La muesca para el eje del barrilete se corta mediante estampado y la brida se remacha en el otro extremo de la lámina. La siguiente etapa consiste en dar al muelle su forma definitiva. Se enrollará entonces alrededor de un eje (estirado) y se someterá a nuevos tratamientos térmicos con el fin de fijar esa forma.
Los demás componentes del barrilete se fabricarán fácilmente con ayuda de un torno automático en el que también se podrá tallar el dentado del tambor. Sin embargo, para un mejor rendimiento, se preferirá recurrir al tallado en una máquina dedicada (máquina de tallar engranajes) que realizará un tallado por generación mucho más preciso. Una vez terminados y decorados los componentes, el barrilete puede ensamblarse. Una operación realizada a escala industrial (T-0).
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