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1. Definición y principio
La hora saltante es una complicación de visualización en la que la indicación de la hora no avanza de forma continua, como lo hace una aguja de las horas clásico, pero cambia de manera instantánea al comienzo de cada hora. La hora generalmente se muestra en forma de una cifra visible en una ventanilla que « salta » de un valor al siguiente en el momento exacto del cambio de hora. Este modo de visualización pertenece a la categoría de las complicaciones de visualización. No modifica la precisión cronométrica del movimiento, pero transforma radicalmente el modo de lectura de la hora. La hora saltante a veces se asocia con los minutos saltantes para formar una visualización completamente numérica de tipo digital, realizada mecánicamente. También puede combinarse con la visualización retrógrada de los minutos para formar la complicación llamada «horas saltantes minutos retrógrado».
2. La visualización por ventanilla
La ventanilla es la abertura practicada en la esfera a través de la cual es visible la cifra de la hora. Su forma es generalmente rectangular u ovalada, de dimensiones suficientes para que la cifra sea legible sin ambigüedad, incluso en las situaciones transitorias del salto. El disco que lleva las cifras horarias gira debajo de la esfera, y solo una hora es visible a la vez a través de la ventanilla. Esta disposición confiere al reloj una estética muy diferente de la visualización con agujas: la esfera puede quedar despejada de cualquier aguja de gran tamaño, y la hora se lee directamente como una cifra en lugar de interpretarse a partir de la posición angular de una aguja. La legibilidad es así inmediata, incluso para quienes no están iniciados en la lectura de un reloj analógico. La ventanilla puede colocarse en cualquier lugar de la esfera según las opciones de composición, aunque generalmente se coloca en posición alta (a las 12 horas) o lateral.
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3. El disco de las horas
La indicación de la hora es proporcionada por un disco giratorio, sobre el cual están grabados o impresos los doce números horarios, del 1 al 12. Este disco realiza un giro completo en doce horas, es decir, un desplazamiento de treinta grados por hora. Es accionado por el tren de minutería, mediante un mecanismo específico de leva comparable al de una visualización retrógrada. La rotación del disco no es continua, sino discontinua: el disco permanece inmóvil durante casi toda la hora, y luego avanza bruscamente una posición —treinta grados— en el momento del cambio de hora. Este movimiento de rotación a sacudidas es posible gracias al mecanismo de hora saltante. El disco en sí debe ser suficientemente rígido y equilibrado para resistir los choques repetidos de los saltos horarios y los debidos al portador del reloj.
4. El mecanismo de hora saltante.
El tren de minutería acciona un móvil sobre el cual está remachada concéntricamente una leva en forma de caracol. Un palpador provisto de una palanca que porta un sector dentado recorre la circunferencia de la leva. Cada hora, cuando el palpador cae del radio más alto de la leva al más pequeño, el sector dentado de la palanca acciona rápidamente el tren de ruedas de la visualización de la hora saltante. La relación de multiplicación del tren de ruedas se calcula de manera que imprima una rotación del disco de las horas de 30°. Con el fin de garantizar un buen posicionamiento del disco de las horas en su ventanilla, una estrella de doce dientes se fija solidariamente y concéntricamente a él. Se posiciona mediante una cadena larga (sautoir), generalmente ajustable para regular finamente la posición de las cifras de las horas en su ventanilla.
5. Variantes: minutos saltantes y minutos retrógrados
El principio de la hora saltante puede extenderse a los minutos para crear una visualización completamente digital y mecánica, en la que ambas indicaciones cambian por saltos. En esta configuración, el disco de los minutos realiza un torno en sesenta minutos y salta de una posición a la siguiente cada sesenta segundos. La combinación de las horas y los minutos saltantes constituye la visualización llamada «digital mecánica». Una variante combina la hora saltante con una visualización retrógrada de los minutos: la visualización retrógrada de los minutos avanza sobre un arco y luego vuelve a cero, mientras que la hora salta en el momento del retorno. Este acoplamiento permite sincronizar de forma natural el retorno de la aguja de los minutos con el salto de la hora.
6. Realizaciones históricas
La visualización de la hora mediante ventanilla apareció ya en el siglo XVII en los llamados relojes «de secreto» o «de sorpresa», donde la indicación horaria se ocultaba detrás de tapas u orificios. El principio de la hora saltante propiamente dicha, con disco y cadena larga (sautoir), se desarrolló en el siglo XVIII, especialmente en los relojes de bolsillo de alta complicación. En el siglo XIX, relojeros suizos y franceses produjeron relojes de horas y minutos saltantes destinados a una clientela que buscaba novedad en la lectura de la hora. En el siglo XX, la hora saltante experimentó un renovado interés con el auge de los relojes de visualización numérica electrónica, a los que respondió ofreciendo una alternativa mecánica para el mismo tipo de lectura. Desde entonces, varias casas de relojería de precisión han integrado esta complicación en piezas de colección, a veces combinada con el minuto retrógrado y/o el segundo retrógrado.
7. Dificultades de diseño y puntos críticos
El diseño de un mecanismo de hora saltante plantea varios desafíos técnicos específicos. El primero es la gestión de la energía necesaria para el salto. El resorte de la Cadena larga (sautoir) debe acumular suficiente energía para asegurar un salto decisivo y rápido, sin solicitar excesivamente la energía disponible durante la fase de carga. Un salto demasiado lento dejaría aparecer simultáneamente dos cifras en la ventanilla, perjudicando la legibilidad. El segundo desafío es la precisión del posicionamiento del disco después del salto. El tercer desafío es la robustez del mecanismo frente a los golpes debidos al portador. La calidad de los materiales empleados y la precisión de los ajustes son, por tanto, determinantes para la fiabilidad a largo plazo del mecanismo. La coordinación con el resto del tren de ruedas debe asegurarse con cuidado, ya que la liberación de la Cadena larga (sautoir) provoca una breve discontinuidad en la carga del barrilete, susceptible de afectar momentáneamente la regularidad del volante-espiral si las masas en juego no están correctamente calculadas. Por último, cuando la hora saltante se asocia a un minuto saltante o a un minuto retrógrado, la coordinación de los saltos debe ser perfecta.
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