LAS SONERÍAS DE RELOJ

La sonería, junto con la visualización de la hora, constituye una de las dos funciones fundamentales del reloj mecánico. Desde la aparición de los primeros movimientos de foliot en la Edad Media, los relojeros buscan hacer oír la hora mediante un timbre o una campana, completando así la lectura visual de la esfera mediante una señal sonora. Esta función responde a una necesidad práctica evidente antes de la generalización de la iluminación artificial: permite conocer la hora de noche, a distancia, o sin consultar la esfera.

Técnicamente, hacer sonar la hora supone resolver un problema mecánico preciso: cómo transformar una posición angular, la de la aguja de las horas, en un número definido de golpes de martillo sobre un timbre o una campana? Varias soluciones se han sucedido a lo largo de los siglos, cada una correspondiendo a un compromiso diferente entre la simplicidad de fabricación, el coste, la fiabilidad y la precisión.

Los movimientos más antiguos, equipados con un escape de rueda de encuentro, recurrían a un mecanismo sin retardo accionado por un disparador, solución simple pero perfectible. En el siglo XVII, se generaliza en Francia la sonería con muesca, o rueda de cuenta, que introduce un tiempo de preparación, el retardo, antes del recuento de los golpes. En 1676, el relojero inglés Edward Barlow inventa la sonería de rastrillo, donde el número de golpes se lee directamente en un caracol solidario de la rueda de las horas, principio que se convertirá en la referencia de los relojes de pared de calidad y de los relojes de repetición.

Esta sección presenta estas tres familias de mecanismos de sonería: el mecanismo de sonería con retardo de chaperón, el mecanismo de sonería con retardo de rastrillo y el mecanismo de sonería sin retardo de disparo. Para cada uno, se detallan el principio de funcionamiento, los componentes característicos y el contexto histórico de su difusión.

SONERÍA CON RETARDO DE CHAPERÓN

El mecanismo de sonería de chaperón, también llamado sonería de rueda de cuenta, es una de las soluciones más antiguas para hacer sonar automáticamente las horas. Su órgano característico, el chaperón, es un disco de perfil irregular con doce muescas de profundidades diferentes, cada una correspondiente a una hora, y que da una vuelta completa en doce horas.

SONERÍA CON RETARDO DE RASTRILLO

Inventado en 1676 por el relojero inglés Edward Barlow, el mecanismo de sonería de rastrillo sustituye la rueda de cuenta por un caracol, una leva de perfil escalonado solidaria de la rueda de las horas y que, por tanto, da una vuelta en doce horas, al igual que la aguja correspondiente.

SONERÍA SIN RETARDO CON DISPARADOR

El mecanismo de sonería sin retardo con disparador es el más antiguo y el más simple de los tres: ya equipaba los movimientos con escape de rueda de encuentro, antes de la generalización de los sistemas de caperuza y de rastrillo. A diferencia de estos, no comporta ninguna fase de preparación (retardo).

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